lucy ortiz desde canadà
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Uso de granos básicos para combustible es un crimen ha la humanidad
El 22 de Junio, primer día de verano, Vancouver celebra la Fiesta del Maíz. La comunidad latinoamericana se da cita para saborear los diferentes productos elaborados con maíz. Una manifestación de amor a lo nuestro, en estos momentos en que estamos a punto de perder los granos básicos a los que la clase trabajadora todavía tenemos acceso: En primer lugar, están el maíz, arroz, fríjol y el trigo, de allí la caña de azúcar, materias que por siempre han sufrido persecuciones e invasiones. Estos como principales de la canasta básica, el medio más accesible de subsistencia, sufren persecuciones, porque es la lucha de todos, alcanzarlos y llevarlos a la mesa familiar. Por siempre han sufrido invasiones de las grandes compañías multimillonarias que incursionan alrededor del mundo, cambiando el curso de la Madre Tierra, haciéndole parir en vez de maíz, algodón y otros productos que posteriormente son exportados hacia otros países, dejando a los pueblos sin el plato y sin la cena. La invasión algodonera, por ejemplo en Centroamérica fue una de las primeras más destructoras, después del añil y el café. Las tierras quedaron castradas, nunca más pudieron producir sin”hormonas químicas”. Ahora nos enfrentamos con la invasión tecnológica “agrocombustible” de la cual no podremos salir bien librados: e allí la importancia de saber qué está pasando con nuestro maíz, con nuestras raíces; ¿qué será de los pueblos?. ¿El uso de nuestro patrimonio “los granos básicos” para elaborar combustible? ¡ es un crimen organizado por las grandes empresas explotadoras!. Ahora estamos en la antesala de la muerte por hambre, nuestros granos básicos sufren la invasión con balas químicas, convirtiendo el alimento humano en alimento para motores, Vayamos preparándonos para enfrentar la crisis más horrenda del globo terrestre, así como las grandes infecciones del medio ambiente. Con el ingreso a la dinámica mundial de producir combustibles con base en alimentos, como el maíz, la caña de azúcar y otras plantaciones, los pueblos agudizan su propio desabasto y la carestía alimenticia, el resultado se llama: hambre humana, a cambio de atender la demanda de alimentos para nutrir automóviles y generar plusvalía para su propio crecimiento. A los gobiernos de Latinoamérica no les quedó otra opción que decir “si”, antes de convertirse en otro Irak. Pusieron nuestras tierras en manos de las grandes compañías transnacionales para la producción intensiva y exclusiva de agrocombustible. Mientras las empresas transnacionales fertilizan ya las tierras para la cosecha de combustible cuyo destino será, desde luego, alimentar el poder, aumentar las finanzas de los grandes consorcios y generar plusvalía. En muchos partes del mundo ya están plantando” jatrofa” y sorgo un tipo de matorral con cuyo producto elaborarán etanol y biodiesel. Esta compañía usa maíz, caña de azúcar, “jatrofa”, remolacha, sorgo y palma. Sus plantas estarán en Nuevo León y Coahuila, el Valle del Yaqui, en Sonora, y Nayarit, donde elaborarán medio millón de litros de biocombustible. De hecho, el crimen se consuma entre el uso de los granos para sustraer los líquidos alimentarios para motores y la ocupación de las tierras, la descarga de químicos, la infectación del medio ambiente, en conclusión: invasión, destrucción y miseria, abuso a la soberanía de los pueblos
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Por lobogabriel - 8 de Julio, 2008, 11:11, Categoría: periodico
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